Edición Nº 2988
Longitud Oeste

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Economía

Minería e inteligencia artificial impulsan el crecimiento económico regional en 2026

América Latina se consolida como eje estratégico en la disputa global entre Estados Unidos y China, apoyada en recursos naturales y tecnología.

Redacción Longitud Oeste
Foto: forbes.com.mx

La economía regional se mantiene en una trayectoria de crecimiento durante el tercer trimestre de 2026, impulsada por la reconfiguración de las cadenas de suministro globales y la integración acelerada de la inteligencia artificial. América Latina se posiciona actualmente como un territorio clave en la rivalidad comercial entre Estados Unidos y China, al ser una fuente indispensable de minerales críticos, insumos energéticos y productos agrícolas esenciales para el mercado internacional.

Especialistas en la materia indican que la demanda externa de componentes necesarios para la transición energética y el desarrollo tecnológico ha permitido a países como México fortalecer su participación en sectores de alta especialización. La convergencia entre la minería extractiva de materiales para baterías y la implementación de sistemas de inteligencia artificial en la industria manufacturera está transformando la capacidad productiva de diversas entidades federativas, mejorando la competitividad regional frente a otros mercados emergentes.

Desde la Secretaría de Hacienda y Crédito Público y organismos financieros internacionales, se observa que la inversión extranjera directa ha comenzado a fluir hacia proyectos que integran infraestructura tecnológica avanzada con la explotación sostenible de recursos. Esta tendencia responde a la necesidad de las potencias globales por asegurar suministros estables, lo que coloca a las naciones latinoamericanas en una posición negociadora más robusta dentro de los nuevos bloques comerciales que se consolidan este año.

Por otro lado, la adopción de herramientas digitales en los procesos logísticos y de exportación está reduciendo costos operativos significativos, permitiendo que las pequeñas y medianas empresas se inserten en las cadenas de valor globales. Si bien los retos en materia de infraestructura y regulación persisten, el panorama general para el cierre de 2026 sugiere una estabilidad económica apuntalada por esta doble apuesta: la riqueza natural y el desarrollo de capacidades técnicas automatizadas.

Finalmente, la política económica interna se enfoca en asegurar que estos flujos de inversión se traduzcan en beneficios tangibles para el mercado laboral interno. La colaboración entre el sector privado y las instituciones académicas nacionales es vista como el camino principal para cerrar la brecha de talento especializado que la industria de la inteligencia artificial requiere para mantenerse a la vanguardia en el contexto de la actual reconfiguración geopolítica.

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