Crítica a la normalización de conductas de abuso en el espectáculo
La analista Verónica Malo cuestiona la narrativa pública de Luis de Llano, señalando la persistencia de mecanismos que buscan edulcorar conductas de pederastia bajo la figura de la fama.

La columnista Verónica Malo ha puesto sobre la mesa un debate necesario sobre la narrativa mediática que rodea a figuras del espectáculo involucradas en casos de abuso. En su reciente análisis, señala que la percepción pública de Luis de Llano no debe confundirse con la imagen de una leyenda caída en desgracia, sino como la de un hombre que ha empleado su influencia para matizar hechos graves del pasado. Este cuestionamiento surge en un contexto donde diversas voces han exigido dejar de romantizar las trayectorias de personajes señalados por delitos de índole sexual.
El núcleo de la crítica reside en la estrategia defensiva que han adoptado algunos personajes públicos al enfrentarse a acusaciones de pederastia. Según Malo, existe una tendencia a utilizar la trayectoria profesional y el prestigio acumulado durante décadas como un escudo para desviar la atención de los actos cometidos. Este fenómeno, advierte, contribuye a la revictimización y a una percepción distorsionada de la justicia, donde el carisma del individuo intenta prevalecer sobre los testimonios de quienes han sufrido abusos.
La postura de la analista subraya la importancia de mantener una postura crítica ante las narrativas que intentan limpiar la imagen de los agresores. En lugar de centrarse en la supuesta destrucción de una figura pública, el debate debe enfocarse en la responsabilidad ética y legal de quienes han vulnerado a menores utilizando su posición de poder en la industria del entretenimiento. La normalización de estas conductas, argumenta, es un obstáculo para la construcción de una cultura de respeto y protección a las víctimas.
Finalmente, el llamado es a evitar que la fama actúe como un atenuante social ante conductas que la ley tipifica como delitos graves. La reflexión de Malo se suma a un creciente movimiento en México que exige mayor rigor en el tratamiento mediático de estos casos, instando a la sociedad y a los medios de comunicación a no permitir que el prestigio profesional oculte la gravedad de los hechos denunciados.


